El absolutismo en democracia

Las mayorías absolutas otorgan el absolutismo al partido ganador en lugar de la democracia que la mayoría quiere. La voluntad se traspasa.- Rafael Hernampérez Martín

El movimiento 15M y la ineptitud política

El movimiento #15M es consecuencia de la ineptitud e competencia de nuestros políticos. Para erradicarlo se debe erradicar primero la causa.- Rafael Hernampérez Martín

Soluciones para el Siglo XXI requieren medidas del Siglo XXI

Creo, amigos míos, que soluciones para el siglo XXI requieren medidas del Siglo XXI. Esta es la era del conocimiento, y esa es el arma más importante que debemos usar los ciudadanos. A los políticos corruptos, lo que más les afecta es su imagen y que todos sepan quiénes son, qué han hecho y cómo lo han hecho. Con el conocimiento ningún político corrupto podrá salir a la calle con la cabeza alta, sin que lo recriminen, lo insulten, lo humillen… Todo político sabrá que no puede escapar al conocimiento del pueblo, y que en todos sitios (internet, redes sociales, telvisión, radio, periódico, etc), estará visible. Es una idea no violenta y creo que efectiva.

Ser o no ser de UPyD

El pasado 15 de Febrero presenté mi baja como afiliado de UPyD. No penséis que he tenido algún problema con el partido o con algún compañero. No se trata de eso. Las razones que me llevaron a tomar esa decisión fueron muy distintas, y nada tienen que ver con política o con desavenencias internas.

En todo el tiempo que he estado en este partido político he conocido a muchas personas. Como Responsable de Organización de la Zona SurEste y de la Comarcal Sur, por parte de Organización Territorial de Madrid, he participado en multitud de eventos en todos los pueblos de mi zona en donde tenemos representación. Como afiliado de UPyD me he relacionado con multitud de compañeros de todas partes, coincidiendo con ellos en muchos actos, en las redes sociales y en medios tradicionales. He conocido algunos (muchísimos) problemas que ocurren en sus municipios, o en su región. Mediante las noticias, mediante Twitter o mediante Facebook, he llegado a conocer más lo que ocurre (por lo menos, lo que transciende), y conocer a personas valientes y dedicadas que están detrás luchando por unos ideales, por un sentido de la justicia y de ciudadanía.

Al contrario de lo que mucha gente (la mayoría) piensa, ser político es honorable, y servir al ciudadano es un orgullo y un privilegio. Se nos juzga por el mismo rasero que a unos pocos impresentables, los cuales han devaluado y han llevado a la vergüenza a nuestra democracia. No es justo decir que todos los políticos son iguales, que son unos corruptos. No es justo decir que todos los curas son pederastas, o que todos los jueces están vendidos. No es justo que por culpa de unos pocos, el resto deba llevar una etiqueta.

Creo que muchos de los que estamos en UPyD nos metimos en ésto porque nos hartamos de ver una democracia cada vez más corrupta, porque los problemas van creciendo por culpa de políticos que atienden intereses que no son los intereses de los ciudadanos, porque cada vez hay más delincuentes en las instituciones, y porque los gobiernos de este país pierden cada vez más su poder, dejan de ser poderosos y terminan siendo apoderados. Muchos de los que estamos en UPyD somos ciudadanos normales, que sabemos cómo nos afectan las decisiones políticas, porque vivimos y pagamos los errores de aquellos que en lugar de servir a los ciudadanos, se sirven de ellos.

Perdonad, me he ido del hilo principal, pero he creído conveniente hacer esta introducción para aquellos que leen ésto y no son políticos y están indignados (como yo y como la mayor parte de políticos que conozco), para sepan que la mayoría de los políticos pensamos como ellos, y que de hecho, nos hemos hecho políticos para luchar contra ello.

Aclarado ésto, he de comentar que, por mi personalidad, me he sacrificado y he dado más del 100% por esta lucha. A los que me conocéis, sabéis que he estado con todos vosotros, apoyándoos no sólo en lo político y en los temas de partido,  si no también en lo personal. Soy así, y reconozco que tengo una personalidad que atrae mucho, y mi talento es útil para todos. Por eso, todos me pedís favores y no me resisto. No me ha importado gastar teléfono, unos cafés, tiempo, dedicación y kilómetros, para estar con todos y ayudaros en todo lo que fuera posible, con más o menos acierto, con mejor o peor resultado.

Sin embargo, no tengo sueldo por hacer ésto. Todo es voluntario y altruista. Y me satisface hacerlo, porque contribuyo a que vosotros podáis trabajar, podáis transmitirme vuestros problemas de organización y políticos, para intentar solucionarlo desde otros equipos o desde nuestro equipo.  Todo lo que os ha ayudado, permite en consecuencia ayudar al partido.

Toda esta dedicación ha pasado factura en mi vida personal y profesional. A estado a punto de costarme el divorcio y perder a mi familia. Ha influido negativamente en mi trabajo. Me ha frenado y malogrado proyectos personales que son también parte inherente de mi vida, como el emprendimiento de soluciones tecnológicas, el librepensamiento o mis proyectos literarios.

Para que os hagáis una idea, puedo dedicar al trabajo una media de 10-12 horas diarias. Imaginaros el atender correos de compañeros, trabajar en iniciativas para mejorar la organización, realizar mi trabajo como responsable de OT, ir a reuniones a la otra punta de Madrid, ir a actos oficiales, ir a asambleas a bastantes kilómetros de mi lugar de trabajo o de mi casa, ir a mesas informativas un sábado o un domingo, atender llamadas por las noches… Mi esposa ha tenido una paciencia infinita al soportar la cancelación o la demora de compromisos familiares por culpa de mis obligaciones políticas.

A todo lo anterior hay que añadir que estas responsabilidades suponen no ser el dueño de tu  propio tiempo y que se escapa a tu control el contraer y disponer compromisos. El estrés que todo ello genera me llevó a un ataque de ansiedad que a punto estuvo de costarme una taquicardia a finales de Mayo de 2011, tras las elecciones municipales y autonómicas. Ello me llevó a dimitir como Responsable de Organización del Consejo Local Sur.

Cuando dos meses después Organización Territorial me llamó para contar conmigo para hacerme cargo de cerca de 30 municipios, agradecí el honor de poder servir a UPyD, y der ser considerado para tal misión. Confiar en mí me hace sentir muy bien. Me halaga ser útil y saber que soy importante. ¿A quién no? Expuse lo que me pasó y que no quería acabar nuevamente así. Me aseguraron que el trabajo no iba a ser tan estresante, y que le dedicara lo que yo pudiera.

Sin embargo, vienen las elecciones generales. El trabajo es mucho mayor que en la Comarcal Sur. Hay más personas, más municipios, más problemas. Sé manejarme bien en situaciones críticas, e hice el trabajo lo mejor que pude, sabiendo que después de las elecciones todo se tranquilizaría. Y fue así. ¿O no lo fue tanto? Debo retroceder unos párrafos más arriba, cuando mencioné que mi personalidad es inquieta, y que voluntariamente me entrego mucho más de lo necesario y de lo que se espera, que puedo tener el síndrome de Wendy (aquel que intenta agradar a todo el mundo), que quiere ser útil para todo, de tener ideas e iniciativas constantes y ser protagonista o colaborador de las mismas… Cuando le dedicas al trabajo 12 horas al día y duermes de 4 a 5 horas diarias, y tienes la sensación diaria de que al día le faltan horas porque la bandeja de tareas está repleta, entonces es que algo no funciona bien. Y lo que no funciona bien soy yo mismo, porque organizo de forma excelente en mi trabajo y en UPyD, pero no organizo bien mi propia vida.

He deliberado mucho sobre qué futuro me espera en UPyD. ¿Ser concejal? Es un honor, pero en Arroyomolinos no liberan a concejales de la oposición (no cobran ni tienen despacho ni recursos). En el caso de tener la suerte de que UPyD ganara unas elecciones municipales, bajaríamos el sueldo de los concejales y ganaría menos que en mi trabajo. Incluso en el caso de que ganara más, estar 4 u 8 años arruinarían mi carrera profesional, pues a mi vuelta, con 50 años, no me contratarían en ningún sitio. Obviamente, mi preferencia es crecer y evolucionar profesionalmente.

Mi esposa me ha recriminado muchas veces por qué me sacrifico tanto por UPyD, sacrificando a mi propia familia. Me pregunta siempre qué gano con todo ésto, si me vienen facturas muy altas de teléfono, que gasto mucho gasoil en el coche, que no descanso ni fines de semana, y que duermo muy pocas horas a cambio de nada, porque todo esto es voluntario, no hay compensaciones económicas, sólo hay problemas y problemas, la familia está desatendida, mi hija ha bajado en sus notas, se ha vuelto rebelde, vaga y contestona. Analizando la situación con la cabeza fría, saliendo de la vorágine del trabajo, empatizas con esta idea y ves qué ha pasado realmente. Y la sangre se te hiela.

Por estos motivos decidí presentar mi baja en UPyD el pasado 15 de Febrero. Y mi idea al respecto era seguir como simpatizante, colaborando en aquellos proyectos e iniciativas que a mi me interesaran, es decir, aquellas situaciones complejas o retos intelectuales que requieran de una mente que analice, ordene y tome decisiones, pero que no acaparasen en exclusiva mi tiempo. Me refiero a situaciones fugaces, situaciones a atender en el momento, o en un corto plazo. Y si estas actividades están relacionadas con la tecnología y la cultura, tanto mejor. O tal vez como cargo de confianza, que pudiera conciliarse con mi vida profesional y personal.

Sin embargo, han ocurrido muchas cosas en esta semana y media. Desde Afiliación y Soporte han bloqueado mi baja, consultando a mis superiores. He recibido llamadas de muchas personas interesándose por mi decisión e intentando convencerme de que siga en UPyD. He recibido el reconocimiento por mi trabajo de la manera más personal y humana que existe: desde la franqueza del corazón y desde la admiración hacia mi. Y ese gesto ha inoculado dudas en mi espíritu y sobre mi decisión anterior. Muchos han agradecido mi trabajo, pero sobre todo mi amistad y mi talento.

Anoche tuve una reunión con los compañeros de UPyD Arroyomolinos, a quienes les transmití de forma resumida lo que me llevó a tomar esa decisión. El resto de palabras sobran, pues me conocen y conocen mi situación. Nuevamente se repiteron las palabras de agradecimiento por mi trabajo, por mi amistad y por mi decisión.

Ante este calor no puedo mirar hacia otro lado. Durante días he estado consultando con la almohada qué hacer. Mi esposa no está muy contenta con la idea de que siga en UPyD, pero también sabe que se casó con un estúpido idealista que cree en un mundo mejor, en el pensamiento noble, en el altruismo y en las metas elevadas.

SER O NO SER DE UPyD.

Creo que tras esta larga intriga, os daré mi respuesta: SER DE UPyD

¿Por qué? Porque todos nos jugamos mucho. Nuestro futuro y el futuro de nuestras generaciones está en nuestras manos, y no podemos quedar impasibles mientras otros, que sólo piensan en su propio futuro, nos roban el nuestro. No puedo mirar a otro lado y después arrepentirme de por vida el no haber hecho algo cuando podía haberlo hecho. Hay muchas cosas que hacer y que mejorar. No solamente en mi pueblo, Arroyomolinos, donde la corrupción es un lobo excesivamente gordo que se ríe tranquilamente mientras pasea por nuestro municipio, donde el criminal se viste de uniforme, y donde la lista de delitos y desfachateces es interminable.

Este es un país tocado por la degeneración política y por una sociedad adormecida. Pero es un país con grandes posibilidades para todos. Dentro de cada ciudadano hay un gran político, una persona con un talento y un potencial increíble. Hay que despertar la actitud de cada individuo para que afloren las habilidades que harán real ese futuro mejor. Hay que insuflar optimismo al vecino, convencerle de que es importante para que todo mejore. Hay que convencer a los españoles de que el futuro es el que uno mismo construye. Los Reyes Magos no existen. Ni Papá Noel. Pedir o despotricar desde el sofá es una pérdida de tiempo. El único modo de que esto cambio es ser uno mismo parte de ese cambio. Y cada uno de nosotros podemos hacerlo.

SER DE UPyD. ¿Por qué? Porque es el único partido donde encuentro este ánimo, esta predisposición, esta actitud, esta inquietud… En este partido no pensamos en el dinero ni en los intereses de los lobbies que se han apoderado de la clase política. Es un partido limpio, que repudia la corrupción y todo aquello que no ayude a crear una sociedad decente y digna. Por eso no gustamos a los partidos que ya se han vendido y han condenado a sus ciudadanos a la frustración, a la indignación, a la limitación, al acatamiento, a la obediencia, a la ignorancia, al yugo y a las cadenas de un sistema manipulado. Porque UPyD es útil, no popular.

Quiero ser parte de un cambio para mi familia, para mis vecinos, para mi pueblo, para mi país. No quiero desaprovechar esta oportunidad de poderlo hacer, y de empeñar mi talento en conseguirlo. Me pongo a disposición de UPyD para participar en ese objetivo, y de colaborar en proyectos e iniciativas para impulsar ese cambio.

Ahora soy más sabio, y esta última semana me ha enseñado otras cosas. Necesito que se respete mi voluntad a encontrar el equilibrio que necesito en mi vida, donde lo más importante ahora es la familia, el trabajo y UPyD. En ese orden. Anoche me lo recordó mi esposa: “si vas a volver a UPyD, lo primero somos nosotros”. Por ese motivo, yo decidiré si los proyectos que se me proponen me interesan o no; yo decidiré sobre mi propio tiempo y sobre mis compromisos. No os molestéis si os digo que no alguna vez, ni dejéis de contar conmigo por ese motivo. Para sacar lo mejor de mi, para el mayor  beneficio de todos, esas son mis reglas, y os aseguro que no sólo no os defraudaré, si no que mejoraré las expectativas. Los que me conocéis, sabéis que sólo es necesario un reto para motivarme.

Para finalizar, quisiera daros las gracias a todos los que me habéis apoyado y aceptado mis decisiones, a todos los que creéis en mi, y que me aceptáis como soy, especialmente a mi mujer y a mi hija. Tenéis aquí a un amigo incondicional para lo que queráis.

Derecho a la transparencia

La sociedad de principios del Siglo XXI está marcada por la indignación, la frustración, la desilusión, el desencanto y el desengaño por una parte infame de personas que se sirven de la política para aprovecharse de la ingenuidad y de la confianza de los ciudadanos, abusando del poder que se les ha prestado y de unos privilegios que sólo debieran utilizarse en caso necesario y para beneficio de todos, no como un derecho habitual y particular. Esa pequeña e indigna parte de malos políticos deshonra el buen nombre de una doctrina que debiera ser honorable y ejemplar. Esa pequeña parte de personas que hacen llamarse políticos, malversa el sentido del poder y de la responsabilidad que el ciudadano ha depositado en confianza para su representación y la gestión de los recursos públicos. En un mundo de democracia, el poder está accesible para cualquier ciudadano con el fin de servir a sus vecinos, no para servirse de ellos. El interés de un cargo público debe ser el interés público, no el interés personal. Lee el resto de esta entrada

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